
Bendita locura de amor que me doblega con su aroma y me embriaga con su sabor cada vez que tús ganas se revelan en tus manos y se plasman en mi piel.
Insultante y encantadora forma de provocar mi anhelo por tocar cada rincón de tu ser.
Sedientos estamos uno del otro, por el cansancio y el calor del desierto existente en esta cama.
Jamás dejes de pronunciar las palabras que me harán seguirte hasta la luna.
Sigue seduciendo a cada minuto con una mirada mi cordura y mi corazón.
Y así, viviré cada momento de mi existencia; alimentándome de tus travesuras, bañándome en tus versos tiernos y perdiéndome en toda la extensión de tu cuerpo.
aP.