
Frágil amor, que un día mi nombre tenía.
Dulce ilusión que desaparecía con cada una de las dudas que tu alma tenia para con la mía.
Las palabras de amor que tantas noches te repetía, mientras mis manos se aferraban a tu figura, fueron un susurro de palabras vacías para tu inconforme corazón.
Tu mente se volvió una columna de humo, que no te dejaba ver lo mucho que te amaba y necesitaba.
Tu lealtad a la luna celosa, no te dejaba mirarme a los ojos y descubrir que a tu lado tenias a un ser que daría hasta lo que aun no poseía por tu felicidad.
Confía una vez en lo que ahora te repito.
VALIA LA PENA ESPERAR
aP.









